Diario de una artista marcial

3 de mayo de 2002

Estoy desesperada. No he hecho nada que me lleve a esta situación, pero no se porqué, de unos días a esta parte me siento fatal. He pegado un bajón anímico que no tiene explicación, o al menos yo no se la encuentro, y lo malo es que eso se refleja en mi concentración y por tanto en mi forma de trabajar. Y lo mas importante, el hecho de que te entren mas golpes en los combates y que las respuestas a preguntas teóricas sean flojitas no ayudan a la recuperación.
¡Y se supone que el bajón te pega después del examen! No antes... En fin, que sea lo que dios quiera...
Aunque mira, igual eso ayuda a quitar presión del examen.
 

Es curioso, últimamente me he dado cuenta de que mis motivos para ir a un campeonato no tienen que ver con el kenpo mas que de refilón: La gente va a ganar, yo no. Yo voy a demostrarme lo bien que puedo hacerlo y a tener un motivo para trabajar día a día concentrada. También puede decirse que voy a conocer a gente y a hacer relaciones públicas, lo que los ingleses llaman networking. Pero no creo que ninguno de estos sea el motivo que espera el maestro.
 

No sé, debería intentar no comerme tanto el coco... Le doy demasiadas vueltas a las cosas y para salir del círculo vicioso tengo que cambiar el trabajo.
Creo que los 6 meses de taekwondo me vinieron muy bien en ese aspecto. Lo de kenpo pudo reposar y yo tuve nuevas cosas para preocuparme y darle vueltas. Y es indudable que mi técnica de pierna ha mejorado.
Pero no llevo mas de dos meses de vuelta y ya estoy a vueltas con lo de siempre, mas la de cosas de las que me doy cuenta ahora que antes no notaba. Las presas van a peor y las luxaciones siguen sin salir.
Las posiciones siguen siendo altas y el equilibrio es bastante inestable. Y aunque parezca un viejo, con un problema físico distinto cada día, al menos ahora aguanto las dos horas con sus respectivos calentamientos.
Aún así, no me veo de marrón.
 

Bueno, ya he tenido el examen. La cosa ha sido bastante curiosa. Hay un horario de mañana, en realidad mediodía, y otro de tarde. El grupo de la tarde es mas fuerte, pues el nivel de la gente es mas alto. Como hacia mucho calor y no me apetecía entrenar en la especie de zulo a mediodía con el kimono puesto, pregunté en cual de los dos horarios iba a tener el examen. El profe debió de olerse que si me decía por la tarde yo iba a ir solo con el pantalón y una camiseta y me dijo que a mediodía. Según me dice que de el calentamiento me doy cuenta de "mi error": voy a examinarme en los dos grupos. Efectivamente nada mas empezar el trabajo me lo confirma. Van a ser en total tres horas y media de examen, nada mal :-)
Mi examen va intercalándose a lo largo de la clase: formas, técnica básica, técnicas y combate. Como de costumbre las formas van bien, la técnica básica empieza a flojear en cuanto empiezo a pensar en variar los golpes en vez de en hacerla limpiamente y las técnicas en mi línea, aceleradas. A pesar de todo, a la audiencia le gusta la actuación.
Antes de empezar con la sesión de la tarde, llega la sorpresa, pleno en clase de cinturones negros, mas visita. Un tribunal de lo mas cualificado, y unos ataques un poco bastante mas realistas. Aparece el problema, si no les tocas bien, no te sueltan , pero si te pasas es falta de control. Las imprecisiones se notan mas y en la defensa contra varios atacantes simultáneos hago exactamente lo que tenía en mente: quitármelos de encima lo antes posible. El resultado es el esperable, en la evaluación critican mi "falta de control". No la considero tal al ser intencionada, puede que no haya sido kenpo, pero tampoco he ido a lesionar a nadie. En el resto de la evaluación vuelven a aparecer los defectos de siempre, esos que están a lo largo y ancho de todo lo que hago, salvo por un detalle, ¡a la falta de paciencia la llaman ansiedad! He tenido los suficientes ataques de ansiedad como para saber que el examen lo he hecho tranquila.
La pregunta final, echa por una compañera al terminar es: "Pero bueno, ¿has aprobado o no?" Yo diría que no.
 

Acabo de llegar de un viaje a Londres, diez días. Pensaba que iba a necesitar mas tiempo para recuperarme y descansar, pero ha sido suficiente con una tarde y el día perdido entre aeropuerto y avión. Ha sido físicamente una paliza, especialmente por el mal reparto de peso en la mochila y tras haber estado cargando toda una tarde con un libro de 4,5 Kg (lo pesé por curiosidad). Y el andar subiendo y bajando escaleras, parando delante de cuadros cada dos por tres y quedándose como un pasmarote de pie no ayuda en nada. Cualquiera diría que entreno regularmente unas siete horas semanales.
Lo mas curioso ha sido los momentos en los que me he puesto a entrenar formas (no solo por el campeonato, ya que se va hay que intentar quedar lo mas arriba posible): en un jardín japonés de un botánico y en el aeropuerto cuando estaba harta de la espera. Especialmente puntos vitales, pero sentada. Hay que coger coordinación manual, lol.
 

11 de mayo de 2002

Hoy han tenido examen los cinturones blancos, amarillos y naranja.  Como era de esperar, los dos blancos han aprobado.  Uno de los amarillos y el naranja han suspendido por detallitos entre los que se encontraba la falta de concentración. No quiero ser mala, pero en las formas se han perdido miserablemente en cuanto se las han cambiado respecto a las clases. También ha habido quien ha rendido por debajo de lo que esperaba por falta de convencimiento. Voy a tener que ver mas exámenes de estos, porque muchos de esos fallos luego voy yo y los reproduzco, y se ven mas fácil en los demás que en uno mismo (falta de energía, poco convencimiento...).
Ha habido también un par de casos en los que yo hubiera dado dos grados de golpe, pero parece que eso ya no se lleva, y claro, tampoco soy yo quien para decir nada. A fin de cuentas suspendí hace nada mi examen, como quien dice.
Por cierto, lo de la falta de control no se refería solo a la potencia, era en general: precisión, velocidad, ritmo de trabajo, etc. En este caso estoy plenamente de acuerdo. Me queda mucho por trabajar, y como diría un inglés, "my self-defense techniques suck" Jaaa, convencimiento en lo que se hace hasta el final ¿eeeehhhh?
 

Hoy he quedado como una auténtica bruja y no era mi intención.  Para preparar el campeonato no solo hemos salido a hacer las formas/técnicas delante del resto de la clase, sino que luego había que puntuar. En la segunda hora me han puntuado la forma peor en general, y eso que a mí personalmente me ha gustado un poco mas. También se me ha ocurrido hacer el comentario de que los primeros que dan la nota son los que dan la pauta a los demás. Aparte de quedar como si me hubiese sentado fatal y no lo supiese encajar, resulta que luego al primero de la fila le salió una forma sosa y dije que no me gustó, pero no dí puntuación.  El profesor dijo que entonces era un 4. Al siguiente al que no me gustó la forma le hice una media de patinaje, nota artística por un lado y técnica por otro... Lo de las formas sosas me recordó a una forma de exhibición de Speakman. El tío será famoso y todo lo bueno técnicamente que quieras, pero a mí particularmente esa forma me dejo fría.
Por cierto, el chocolate hace milagros contra los bajones de tensión. Tanto es así que le debo el haber resistido la segunda hora, ¡y en mejores condiciones que la primera!
Y no se si lo he dicho ya, pero ODIO EL COMBATE. Lo malo es que como empiece a atravesárseme lo llevo bastante crudo. Y no me gustan las reglas que le tienen puesto.
 

19 de mayo de 2002

¡Qué bonito! Hacia muchísimo tiempo que no me saltaba un calentamiento a conciencia. La verdad es que tarde si que llegaba, pero solo 5 min.  y no 10. Casi no llego para la jura de cinturones. En las técnicas estaba mas tranquila, pero lo de repasar formas que ya he montado antes  para campeonatos en clase no es algo que me divierta mucho. Prefiero entrenarlas por mi cuenta. Al final, con los ejercicios de suelo y el bajón de tensión que tenía, dolor de cabeza. A la segunda hora no me quedé.
Por la tarde me sentía plof, hasta que aparecieron algunos de los compañeros de clase. En plena preparación del campeonato, aquello enseguida pasó a combate. Sorprendentemente, de un día para otro mi cabeza decide funcionar y la cosa va hasta bien. Mi subconsciente trabaja mejor que mi consciente en el análisis de la situación, así que tal vez debería dejar de pensar cuando me pongo las protecciones, a pesar de que digan que hay que acostumbrarse a pensar en combate. O tal vez vuelvo a malinterpretar lo que me dicen, no sé.
 

Hoy me he dado cuenta de que entro en combate como si fuese una locomotora, ¡a saco! Con lo cual lo único que tiene que hacer el contrario es apartarse y se acabó. Y como no tengo paciencia para esperar a que me ataquen... También me he dado cuenta, después del nosecuantísimos golpe en las tibias, que utilizo la pierna no solo para atacar, sino para defenderme de patadas. Otro fallo mas a añadir a la falta de guardia, la falta de estabilidad.
 

Jo, hoy tocaba suave para no fastidiarnos ante el campeonato de mañana. ¡Menos mal! También una hora dedicada al combate, y eso que yo no voy mas que a formas.  De nuevo las piernas me han hecho de imán a los golpes y voy como muy cargada, ya que uno de los golpes no ha sido en la tibia sino en todo el paquete muscular.  Después fue repaso de técnicas.
 

¡Qué desastre! Lo del campeonato no ha tenido nombre. Primero nos citan a las 8:30 para empezar a las 9:00. Como era de esperar empezamos mucho mas tarde. Después la falta de árbitros que hace que de los 10 tatamis solo funcionen 7 u 8. Cuando a la hora de comer por fin nos llaman, han juntado las categoría femenina y masculina en una sola (lo único bueno, vaya). Salgo, me equivoco, continúo como si nada un paso mas y ¡¡me quedo en blanco!! Total, para, vuelve a empezar y tira el campeonato por la borda. No me quedo a ver a mi compañera porque ya tenemos a gente combatiendo en otros tatamis, pero están cayendo en 1ª o 2ª ronda. Al final, uno de los cintos negros lo hace como se esperaba y se resarcen los tres en el combate por equipos, aunque después de 12 h y con todo el mundo hecho polvo, hay quien va a machete y empiezan las lesiones.
Eso sí, ya sé porqué a pesar de las pocas ganas de apuntarme lo hice al final: porque verlo desde las gradas es igual de cansado que desde abajo, pero mucho mas aburrido.
 

29 de mayo de 2002

Hoy estaba desganada y bastante quemada antes de clase. Supongo que en parte se debe al resultado del campeonato, pero no dejo de preguntarme si otra parte del problema es el ritmo de aprendizaje. Porque calor no ha hecho y la clase no se ha convertido en una sauna... Lo sorprendente es que una vez hemos comenzado a trabajar, se me ha pasado rápidamente, y eso que la clase ha sido un poco de repaso.
Echo de menos el trabajar técnica de combate. Pienso que los recursos del combate los tienes que conseguir antes y que los combates son para ponerlos en práctica, pero debo ser la única. Es muy fácil saber que tienes que contraatacar, pero si no los has entrenado antes aisladamente, es díficil que luego te salga perfecto. Claro que hay gente que vale para esto sin apenas trabajar, pero son una minoría.
 

Menuda temporada asquerosa. No se lo que me pasa, pero no consigo volver a motivarme. Y para rematar la faena, haciendo la forma en el zulo1, me corté el talón con un rodapié.  ¡¡Y yo que decía en broma lo del esguince!! Tengo que aclarar que en 20 días nos hacen el examen de grado. Por cierto, pensándolo dos veces, creo que parte del desánimo se debe a que no consigo un mínimo de continuidad, y parte de la culpa la tiene mi viaje a Londres, pero es que si no lo hacía, reventaba por algún lado. Continuando con el talón, al principio lo único en lo que pensé era en si me había hecho polvo el tobillo, pues todavía recuerdo con horror  los esguinces de hace unos años. Al final el tobillo está bien, pero después de unos días de no poder apoyar el talón tengo la bola del pie dolorida de andar de semipuntillas. Por supuesto, el siguiente entrenamiento ha sido un simulacro y cada vez que cargaba el peso para estabilizar por una caída, veía las estrellas. Al final tuve que sentarme.

Voy  a aprovechar que ya se ha posado lo del campeonato para contar como fue.  Llegamos por la mañana pronto y lo único que sabíamos era que los vestuarios/wardrobe (como si tuviésemos de verdad que cambiarnos en un ropero, no se quién haría la traducción, pero desde luego se lució, jeje) estaban bajando por unas escaleras. De allí a la pista de la competición, paseo por la planta baja del polideportivo. Mas tarde descubriríamos que el camino mas corto, o casi, era ir por el exterior, cruzando por las gradas. Nos recluyen a todos en un lado de la pista, o mas bien, nos amontonan, porque no cabe ni un alfiler.  Al mirar alrededor se ven uniformes de lo mas iconoclasta, con camisolas de colores, o de las asociaciones mas extrañas que pueda haber, no necesariamente relacionadas con el kenpo. Es la primera vez que oigo hablar del kakuto bugei y del taishindo, por ejemplo.

Los niños van a comenzar los primeros, y mientras juntan a unos cuantos en el centro, llaman a los cinturones negros. Lo normal es que les recuerden las normas de la competición y aclaren las dudas que hayan surgido, lo que realmente hacen es pedir jueces por primera vez. Simultáneamente, los maestros siguen saludándose entre sí, como si no fuesen a tener tiempo mas adelante.
Al final los niños que han juntado son los que van a llevar los nombres de los países participantes en la ceremonia de inauguración, que afortunadamente es corta.
Mientras cambio la pulsera de identificación por otra sin cerrar, hay competidores apuntándose, cuando se supone que el plazo de inscripción ya está cerrado. ¡Así querrán tener horarios aproximados!

La megafonía funciona, pero no se entiende muy bien lo que dicen por el jaleo que hay. Además, hay veces en que repiten las cosas dos veces en un idioma, pero luego se olvidan de decirlo en el otro, y en la mesa nadie se aclara sobre a quien hay que llamar. Lo que si que se entiende bien es la entrega de premios o  armatostes. Lo de armatostes va por los de campeón de campeones, que además de romperse solo con mirarlos son enoooormes. Vamos, como para coleccionarlos en casa.

El orden que sigue es curioso. Empiezan a la vez con formas en equipo de todas las categorías y con algunas categorías infantiles. Para haber organizado un campeonato de España hace 15 días tenían que haber sido un poco mas hábiles y colocado a todos los niños al principio. Como era de imaginar, en cuanto se casan empiezan a atravesar tatamis, tirar botellas de líquido, que como las pone la organización la gente se las olvida en cualqueir parte, y jugar donde pueden, es decir, hacen de niños. Uno de los tatamis se tira toda la mañana parado por falta de árbitros. Cuando pensamos que todas las categorías de ese tatami van a ser salteadas en los otros, como ya han empezado a hacer, consiguen que algunos cinturones negros se pongan de jueces, pero ya es mediodía y los juveniles están mas cansados que nosotros de no hacer nada. Simultáneamente comienzan las categorías de defensa personal, armas y formas creativas. Suerte que hay que no debe haber gente que doble, porque seguro que hubiesen tenido que duplicarse para estar en dos sitios a la vez.
Entre los de espada hay muchos que llevan hakama como en aikido y llevan a cabo un ritual mas o menos largo antes de empezar la forma propiamente dicha. Se ven cosas cuando menos curiosas y completamente diferentes a nuestro estilo, algunas de las cuales no dejan indiferente a nadie.

Las formas se hacen interminables, y para colmo, aunque han pasado lista al principio, como nos han juntado a las dos chicas de formas femeninas intermedias con los chicos, mas la chica que decidió apuntarse a la masculina directamente, nos han puesto al final en vez de de la mitad abajo (bueno, el final está de la mitad para abajo ¿no?) como yo quería, pero eso es culpa de la otra chica. Echo en falta el que avisen cuando sale uno de quien es el siguiente para poder prepararse. A los cinturones negros tienen que hacerles una nueva categoría por la cantidad de gente que hay apuntada.

En cuanto terminan todas las categorías, a eso de las 6 de la tarde, y con mucha gente sin comer al no saber cuando les podían llamar a competir, comienzan los combates de cinturones negros y los campeones de campeones. No se cómo será en otros países, o un poco sí, pero el que haya muchísima gente superespecializada no quiere decir que no pueda haber campeones polivalentes. De hecho, dos de los que participan en el campeón de campeones al haber ganado sus categorías respectivas participan también en combate. Nos toca avisar a nosotros a los jueces para que aplacen el comienzo de la categoría. De nuevo el exceso de gente hace que en vez de dos pesos haya tres.

En el campeón de campeones creativo, es decir, formas creativas, formas con armas y técnicas de defensa personal, uno de los jueces se entusiasma de tal manera con las técnicas que contagia a la juez que tiene a su lado. Parece como si no hubiese visto antes técnicas con el ejecutante tocando a los atacantes, o algo así. El público también está enardecido y agradece el esfuerzo con un gran aplauso. Obviamente, ganó el de las técnicas, con abrazo de oso del juez que saltaba y vivía las técnicas que casi le asfixia.

En el campeón de campeones de formas hay una muy flojita, otra bastante buena y dos que empatan. En el desempate los jueces tienen que decir directamente a cual de los dos ven mejor. Cuentan y... ¡¡salta la sorpresa!! Gana el español al superespecialista americano por la mínima. Incluso uno de los jueces que le ha votado pone cara de sorprendido, como si aunque le diese ganador pensase que iba a ganar el otro. Alguna mala lengua se oyó diciendo que era porque pensaba votar al otro y se equivicó al levantar la mano...

Los combates siguieron la línea curiosa de arbitrajes, por llamarla de alguna manera. La final de los veteranos fue graciosísima: empatan al final del tiempo tras un par de decisiones dudosas que mosquean a uno de los dos finalistas. Después de otro par de decisiones de estas, con un árbitro dando el punto a uno, otro al otro y el tercero a ninguno, los combatientes empiezan a poner cara de cachondeo y de no hay nada que hacer. Terminan un segundo asalto así, y cuando ya pensábamos todos que aquello iba a eternizarse definitivament, hay un punto claro y pueden irse a descansar tras el abrazo de alivio que se dan. Entre los arbitrajes curiosos también puede nombrarse el de una categoría en el que el marido arbitraba los combates de su mujer. En la final lo retiraron, por si causaba suspicacias, supongo. Aunque al marido se le veían mucho los colores, su mujer no necesitaba de la ayuda de nadie para ganar.

Y tras el campeón de campeones en combate, con algún participante mosqueado después de perder ¡con claridad!, el combate por equipos, con cuatro gatos presentes. Cuando terminó la competición eran casi las 11 de la noche y entre las bajas se contaba un árbitro por el calor y la falta de líquidos y comida, y otro competidor ko después de una mala caída.
 

1 El zulo es el gimnasio pequeño y agobiante en el que entrenamos a veces. Hay que controlar bien el espacio para no acabar estampado contra la pared o el espejo.

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